¿Celulares fuera del aula? México debate limitar su uso en las escuelas
El uso de teléfonos celulares dentro de las escuelas volvió al centro de la discusión en México con el inicio del ciclo escolar 2026-2027.
Ciudad de México.- La Secretaría de Educación Pública analiza establecer lineamientos nacionales para regular el uso de celulares y otros dispositivos digitales durante la jornada escolar, en medio de posiciones encontradas entre quienes advierten que afectan la concentración y la convivencia y quienes consideran que también cumplen una función de comunicación y seguridad para los estudiantes.
La discusión avanzó después de una consulta nacional realizada por la SEP entre docentes de educación básica.
De los 565 mil 396 maestros que respondieron el cuestionario, 81% se manifestó a favor de establecer reglas para garantizar un uso seguro y con fines pedagógicos de los dispositivos digitales.
Maestros advierten problemas de atención y convivencia
La principal preocupación de los docentes está dentro del salón de clases.
El 48% de quienes participaron en la consulta señaló que el uso de celulares dificulta mantener la atención de los alumnos, mientras que 38% consideró que interrumpe las actividades escolares.
Además, alrededor de una tercera parte advirtió que algunos alumnos dejan de participar en actividades de convivencia por permanecer pendientes de sus dispositivos.
Otro dato muestra que el problema puede ir más allá de la pantalla: 38.7% de los docentes aseguró haber detectado que conflictos originados en redes sociales terminan trasladándose a la escuela.
Regular no significa necesariamente prohibir
Hasta ahora, la discusión federal no plantea simplemente retirar todos los teléfonos de las escuelas.
La SEP ha señalado que el objetivo es establecer criterios para un uso seguro y pedagógico de celulares, tabletas y otros dispositivos, y que las reglas deberán construirse también con la participación de madres y padres de familia.
Esto abre distintas posibilidades: mantener los teléfonos guardados durante las clases, permitirlos solamente cuando formen parte de alguna actividad académica o establecer protocolos específicos para situaciones de emergencia.
De hecho, 51% de los maestros consultados propuso crear protocolos para situaciones de riesgo y alcanzar acuerdos con las familias sobre el uso de la tecnología.
¿Y qué dicen los padres?
Para muchas familias, el celular tiene una función que va más allá de las redes sociales.
La posibilidad de comunicarse directamente con sus hijos ante una emergencia es uno de los principales argumentos para permitir que los estudiantes lleven un teléfono a la escuela.
Por eso, el debate no solamente enfrenta a quienes quieren celulares dentro o fuera del aula. También plantea hasta dónde puede limitarse su utilización sin eliminar una herramienta que muchas familias consideran necesaria.
Sheinbaum está a favor de restringir su uso
La presidenta Claudia Sheinbaum se ha pronunciado a favor de restringir los celulares en las escuelas, aunque aclaró que la decisión no será tomada únicamente por ella.
El gobierno realizó primero la consulta a maestros y posteriormente llevará la discusión al Consejo Nacional de Autoridades Educativas.
Sheinbaum señaló que 16 estados del país ya cuentan con algún tipo de regulación y planteó que en septiembre podría definirse una postura nacional.
La presidenta también ha defendido la necesidad de recuperar actividades alejadas de las pantallas y promover que durante los recreos exista mayor convivencia entre los estudiantes.
La discusión también alcanza a redes sociales e inteligencia artificial
El debate forma parte de una preocupación más amplia sobre el efecto que tienen las pantallas, las redes sociales y ahora la inteligencia artificial en la educación.
La SEP ha señalado que la discusión no debe quedarse únicamente en prohibir dispositivos, sino en desarrollar una cultura digital que permita utilizar la tecnología como herramienta sin sustituir el pensamiento crítico ni afectar la convivencia.
¿Prohibir o aprender a poner límites?
Ese parece ser el verdadero dilema.
Los datos de la consulta muestran que existe un respaldo importante entre los maestros para establecer reglas, pero eso no equivale necesariamente a exigir una prohibición total.
El reto será determinar cuándo puede utilizarse un celular, para qué y bajo qué condiciones, además de definir qué ocurrirá en situaciones de emergencia y cómo participarán las familias.
México se prepara ahora para establecer criterios nacionales.
La discusión ya no es solamente si los estudiantes deben llevar un teléfono a la escuela, sino qué lugar queremos que ocupe ese teléfono dentro de su educación.