El verano no levantó y ahora vienen meses difíciles para el turismo en Quintana Roo
El verano no terminó de levantar como esperaba el sector turístico de Quintana Roo y ahora vienen dos de los meses más complicados del año.
Cancún.- Septiembre y octubre suelen ser temporada baja en el Caribe Mexicano, pero este 2026 llegan después de un verano que dejó ocupaciones menores a las esperadas en varios destinos, menor capacidad aérea y señales de desaceleración desde antes de que terminara agosto.
Los datos oficiales ya mostraban un debilitamiento desde la primera mitad del año. Entre enero y junio de 2026, la ocupación hotelera promedio de Quintana Roo fue de 72.87%, frente a 75.82% en el mismo periodo de 2025. Cancún pasó de 77.10% a 75.08%; Playa del Carmen, de 77.05% a 72.58%; y Tulum registró una de las caídas más marcadas, de 74.32% a 66.18%.
Un verano que no dio el impulso esperado
Las expectativas para la temporada eran importantes. Incluso antes de las vacaciones, la Secretaría de Turismo federal proyectaba para Cancún una ocupación de 67.9% entre el 20 de julio y el 30 de agosto, mientras que para Riviera Maya estimaba 61.2%.
Pero el arranque del verano encendió alertas. Entre el 4 y el 10 de julio, la ocupación promedio del Caribe Mexicano se ubicó alrededor de 59.6%, por debajo de lo que empresarios turísticos esperaban para una temporada alta.
Uno de los factores que generaba expectativa era la Copa Mundial de Futbol 2026. El sector esperaba que Cancún pudiera beneficiarse del movimiento de viajeros por Norteamérica, pero ese impulso no terminó de materializarse como se esperaba. Además, aerolíneas estadounidenses destinaron parte de su capacidad a las ciudades vinculadas con el Mundial, reduciendo temporalmente la disponibilidad de asientos hacia el Caribe Mexicano.
Agosto terminó mostrando todavía más debilidad
La desaceleración se hizo más evidente hacia el cierre del verano.
Entre el 15 y el 21 de agosto, la ocupación hotelera promedio de Quintana Roo cayó a 56.1%. En ese periodo, el estado recibió 377 mil 867 visitantes, pero el comportamiento fue muy desigual entre destinos: Riviera Maya y Puerto Morelos quedaron por debajo del 50%, mientras otras zonas tuvieron mejores niveles.
Es decir, septiembre y octubre no llegan después de una temporada excepcionalmente fuerte, sino después de un verano que ya mostraba señales de menor actividad.
Menos vuelos también presionan al destino
A este escenario se suma la pérdida de conectividad aérea.
La salida de Spirit Airlines representó aproximadamente 120 mil asientos menos hacia Quintana Roo, de acuerdo con el secretario estatal de Turismo, Bernardo Cueto Riestra.
Además, antes del verano la Secretaría de Turismo federal estimaba que entre julio y agosto habría alrededor de 561 mil asientos y casi mil vuelos menos hacia Cancún, Cozumel y Tulum respecto al mismo periodo del año anterior.
Eso no significa automáticamente el mismo número de turistas perdidos, pero sí reduce las opciones de conectividad hacia un estado que depende en gran medida del turismo internacional, particularmente de Estados Unidos y Canadá.
A ello se suman otros factores que han complicado la temporada, como el sargazo, la inflación, los costos de operación y el encarecimiento de los viajes.
Cuando un hotel recibe menos huéspedes, el golpe no termina ahí
En Quintana Roo, una menor ocupación hotelera no afecta únicamente a los grandes centros de hospedaje.
Menos visitantes también significan menos mesas ocupadas en restaurantes, menos traslados, menos excursiones, menor actividad para agencias de viajes, operadores turísticos, comercios y prestadores de servicios.
Es una cadena económica que depende del flujo constante de visitantes.
Por eso, aunque Quintana Roo continúe recibiendo millones de turistas a lo largo del año, el verdadero reto está en cuánto de ese movimiento logra sostenerse durante las temporadas de menor demanda.
La mirada está puesta en noviembre
Las autoridades y empresarios turísticos esperan que el panorama comience a mejorar hacia noviembre, con la recuperación de frecuencias aéreas provenientes principalmente de Estados Unidos y Canadá y el inicio de la temporada alta de invierno.
La Secretaría de Turismo de Quintana Roo ya reconoció que septiembre y octubre serán meses particularmente complicados y trabaja en recuperar conectividad y fortalecer la promoción del Caribe Mexicano para el último trimestre de 2026.
Mientras tanto, el reto será atravesar dos meses tradicionalmente bajos después de un verano que no terminó de despegar.
Porque una cosa es presumir cifras millonarias de visitantes y otra muy distinta es que ese flujo turístico alcance para mantener con suficiente actividad a hoteles, restaurantes, transportistas, comercios y trabajadores durante todo el año.